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Lunes 26 de julio de 2010.
Pasajes de mi vida: Las crecientes del Río Bravo.
Por: Tomás Yarrington Ruvalcaba.
En los últimos días las noticias me hablan
de comunidades enteras inundadas y miles de damnificados por la
creciente del río Bravo. Me conmueven las imágenes transmitidas
por los medios y se agolpan en mí los recuerdos de la infancia.
Mi padre solía contarme de la inundación de la
ciudad de Piedras Negras, Coahuila; en 1955. Ese hecho motivó la
mudanza de mi familia, poco antes de mi nacimiento, a la ciudad
de Matamoros.
El noveno de diez hijos. Por nacer el 7 de marzo,
que es el día de Santo Tomás de Aquino, me pusieron el nombre de
mi abuelo paterno y de mi padre que también nacieron un 7 de
marzo. O sea que fuí como un regalo de cumpleaños. Contaba mi
padre que pagó mil pesos (el equivalente a 80 dólares) al doctor
que me trajo a este mundo en la clínica López Padrón.
Mis primeros años transcurrieron en la colonia
Modelo, en una casa situada en la esquina de las calles Leandro
Valle y Honduras. Mis padres tenían una tienda de abarrotes,
nosotros le llamábamos "tendajo". Estaba bien surtido, vendíamos
fruta, leche, pan de dulce y hasta petróleo.
Mi abuela Luz Santos viuda de Yarrington vivía en
la casa vecina. Tenía a los pies de su cama una castaña verde
donde atesoraba sus recuerdos. En su jardín cultivaba rosales y
tenía una parra que le recordaba su natal Coahuila.
A unas cuadras estaba la escuela Modelo, ahí me
inscribieron para mi primer año. Mi madre muy orgullosa le dijo
a mi maestra el primer día de clases que yo ya me sabía las
vocales.
Todo esto vino a mi mente y se los comparto
porque las crecientes del Río Bravo forman parte de la historia
de muchas familias como la mía. El carácter de la gente de
Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas se ha forjado en la
adversidad. La tenacidad y el amor al trabajo se transmiten de
generación a generación. Son estos momentos difíciles para
muchos, pero la región saldrá adelante.
¡Saludos!.
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