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Martes 7 de septiembre de 2010.
Los pueblos que no conocen su historia...
Por: María Antonieta Yarrington Morales.
“Yo no sé si he
acertado, sólo sé que la expansión que recibió mi alma después
de verlo firmado (el Tratado de Córdoba) por Iturbide en
representación del pueblo y del ejército mexicanos, sólo podrá
igualarla la que reciba al saber que ha merecido la aprobación
de Su Majestad y del Congreso (...) La Independencia ya era
indefectible sin que hubiera fuerza en el mundo capaz de
contrarrestarla (...) Era preciso, pues, acceder a que la
América sea reconocida por nación soberana e independiente y se
llame en lo sucesivo IMPERIO MEXICANO. ”
Carta de Juan
O'Donojú, último virrey de la Nueva España, a la corte española.
El 24 de agosto de
1821 se firmaron los Tratados de Córdoba en los que se reconoce
la Independencia de México. Estos tratados los firmó Agustín
Iturbide como comandante en jefe del ejército trigarante y Juan
O’Donoju en representación del gobierno español. Pero, ¿Quién
era Juan O’Donoju? Este hombre que al final participaría de
manera tan definitoria en la historia de México, era español
claro con ascendencia irlandesa. Nació en Sevilla en el año de
1776. Para poder comprender la relación que tuvo con el
movimiento de los mexicanos, hay que comprender un poco más
sobre su historia.
No hay que olvidar que
uno de los factores que precipitó el inicio del movimiento
independentista mexicano, fue la invasión del ejército francés
al territorio español y la consecuente renuncia del rey. Francia
invade España y pone un nuevo rey, el hermano de Napoleón
Bonaparte. En consecuencia hubo una guerra conocida irónicamente
como “guerra de independencia española”, en esta guerra
participó Juan O’Donoju. Le fue tan bien en esta guerra, que la
junta de Cádiz (la que encabezaba la revuelta) lo nombró
ministro de guerra. Una vez restablecido en el trono Fernando
VII, el rey nombró a O’ Donoju Gobernador de las provincias
andaluzas en 1820. Así que para 1821, cuando se pide que sea el
nuevo virrey en Nueva España, ya había luchado en una
guerra, había luchado por la autonomía de su país y por último
había tenido experiencia gobernando un territorio. Uno puede
saber muy poco de lo que pasó por la mente de un hombre hace 90
años, pero la cita al principio del texto nos habla de la
identificación que al final tuvo este hombre con el deseo de
independencia del ejército mexicano.
Cuando llegó a
Veracruz en julio, el ejército trigarante ya había depuesto a
Juan Ruiz de Apodaca, cinco meses después de haberse firmado el
Plan de Iguala. Llegó a recibirlo Antonio López de Santa Ana,
aquel controvertido personaje de la historia mexicana, y lo
llevó con Iturbide. Juntos firmaron los Tratados de Córdoba.
Estos tratados en resumen dictaminaban lo siguientes:
-
Que este
territorio será reconocido como nación soberana e
independiente, llamada “Imperio Mexicano”.
-
La forma de
gobierno sería monárquico constitucional moderado.
-
Que para reinar
este Imperio se nombrará a Fernando VII, en caso de que no
aceptara, su hermano y en caso de que éste tampoco aceptara,
Francisco de Paula (infante de España), etc. Y finalmente el
que las Cortes del Imperio designen.
-
Siguiendo el Plan
de Iguala se conformará una junta en la que se reunirían los
primeros hombres del Imperio por sus virtudes, por sus
destinos, por sus fortunas, representación y concepto.
-
El poder ejecutivo
se encuentra en la regencia, el poder legislativo en las
cortes.
Así fue la manera en
que Juan O’Donoju contribuyó a la independencia de México. No se
duda de que haya tenido sentimientos encontrados, al fin y al
cabo era el último virrey de la Nueva España. Pero puede ser,
que su convivencia con las ideas liberales y el movimiento
liberal durante la guerra de independencia española le haya
permitido comprender con mayor facilidad lo inevitable de la
independencia mexicana. Esto se refleja entre otras cosas, en
que el documento que firmó y en el que se reconoce la
independencia de México, proclama la separación de los poderes.
La consecuencia de
este tratado no fue lineal. Los españoles encabezados por no
reconocieron su validez y el ejército peninsular teniendo a
Francisco Novella como Jefe Interino Superior de la Nueva España
ocupo la Plaza de México, Veracruz, San Carlos de Perote y
Castilla de San Diego confrontándose a lo firmado. El ejército
encabezado por Iturbide fue enfrentándose en estas localidades y
triunfó en todas a excepción de Veracruz. Al final, Novella no
tuvo otra opción más que llegar a un acuerdo con Iturbide y así
fue como los realistas dejaron de resistir la independencia de
México.
Juan O’Donoju muere en
territorio mexicano, nunca regresó a la tierra que defendía de
la invasión de los franceses. El 8 de octubre de 1821, teniendo
apenas cincuenta y nueve años de edad muere por complicaciones
respiratorias. Así terminó la historia de este hombre que en una
sola vida contribuyó a la independencia de dos distintas
naciones.
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