Tomás Yarrington Ruvalcaba
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INICIO | BLOG | ¡Madrid!
Martes 15 de noviembre de 2011
De a pie: ¡Madrid!
Por: Jhovanni Raga


De Madrid tenía, hasta unos días antes de llegar, referencias de sobra: que si los barrios, los museos y los parques a visitar; que si las tapas y los churros a probar; que si el clima frío a experimentar; que si esto, que si lo otro. Lo mismo de amigos que de conocidos, las recomendaciones -ya fuera en persona o en redes sociales- no se hicieron esperar para "aprovechar al máximo" la estancia de un mes en la capital española.

Con el afán de dejar a la espontaneidad el descubrimiento de Madrid, durante el vuelo de casi una decena de horas decidí hacer caso omiso a los tips de viajero recibidos los días previos. La encomienda se resolvió simple: en los ratos libres o días de descanso del compromiso en el periódico El País, caminaría y caminaría y caminaría, siempre con un sentido de orientación para el regreso al hogar temporal.

De ahí que esta columna se titule "De a pie", como suele decirse de manera coloquial en México al transeúnte común. Y es que, sin dudarlo, hoy puedo afirmar que esa es la mejor manera de conocer un lugar: el contacto directo con su gente, escuchar los sonidos urbanos, apreciar los espacios que vayan interesando, antojarse con los menús que ofrecen los restaurantes. Ver, oír, sentir, oler y degustar con libre albedrío.

Por obviedad, ese caminar diario me ha dirigido a los lugares recomendados: los museos del Prado y Reína Sofía; la Puerta de Alcalá, la Puerta del Sol y la Plaza Mayor; el Parque del Buen Retiro y el Jardín Botánico, o los barrios de las Letras, Lavapiés y Chueca. Así, sin itinerario turístico alguno, he conocido poco a poco la ciudad que tiene a bien contar con una exclamación por campaña turística internacional: ¡Madrid!

Más allá de todos esos atractivos, ese caminar diario me ha hecho descubrir una ciudad amable en su diseño urbano con el transeúnte, los ciclistas y los patinadores; con un tráfico propio de una gran urbe pero sin contaminación sonora; con áreas verdes, monumentos y esculturas por todos lados; con una visible cultura ambiental en cuanto a los depósitos de basura. Una ciudad bella. Ordenada, que le llaman los conocedores.

El domingo pasado cumplí mi primera semana aquí y, aunque me falta mucho por recorrer, tengo la seguridad de ir por buen camino. He de confesar que, como la mayoría de los turistas, en alguna ocasión me perdí entre sus calles, pero siempre encontré un letrero cercano o la guía de un ciudadano para retomar el trayecto. De Madrid tengo, hoy a más de tres semanas de irme, muchas historias "de a pie" qué contar.

La Puerta de Alcalá



Tomás Yarrington



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Actualización: ER|14/11/2011 - 10:06 hrs.

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